Viernes noche, final de mes. Una buena amiga va con prisa a un popular supermercado de Granada porque tiene invitados. Deja el bolso en el coche y se mete el monedero en el bolsillo. Ya en casa comprueba que no tiene el monedero y se desespera. Contenía sus euros para acabar el mes, además de ser el mes de enero, documentos personales y sus tarjetas…junto a una notita en la que se recogían las claves de acceso a las mismas…
Desesperada llama al supermercado (supongo que después de cancelar las tarjetas, este extremo no lo he recabado) y le pide a la encargada que compruebe si su monedero está allí y que compruebe con las cámaras de vigilancia si algún amigo de lo ajeno ha decidido rebuscar en sus bolsillos. Esto último no es viable si no media una denuncia. Mi amiga se dirige a denunciar, a la comisaría más próxima.
Fin de semana de perros, desesperada y sin esperanza de recuperar nada.
Lunes por la mañana, mi amiga va a su trabajo y allí descubre un correo electrónico en el que una trabajadora de CajaGranada le indica que tiene su monedero, que lo encontró en el suelo, a la salida del mentado supermercado. Pregunta cómo hacerle llegar el preciado-perdido objeto.
Mi amiga, al bode de la lágrima, se dirige al encuentro de la amable señora que le narra que desde el viernes por la noche anda intentando localizarla por todos los medios que se le han ocurrido pero que el número de móvil con el que logró relacionar sus datos personales no lo cogía nadie. Mi amiga, viviendo un fin de semana de pena y angustia, no tuvo su móvil activo… Pudo ubicarla en el mail profesional…y ahí se dirigió para devolverle su intacto monedero.
El post no requiere justificación. Es una noticia en sí mismo que alguien te busque para devolverte lo que sea, más un monedero, con dinero y las tarjetas de crédito con sus correspondientes claves. Es una buena noticia. Nos reconcilia con el ser humano. Nos devuelve la fe en la existencia de las buenas personas.
Sólo un matiz más. La buena persona que ha protagonizado este post, junto a mi olvidadiza y agradecida amiga, es una trabajadora de una entidad bancaria. Y como el clima general ante este tipo de instituciones es tan adversa…pues eso, que quedan buenas personas en todas partes… también en los bancos.
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