
Jill Abramson se ha convertido en la primera mujer al frente de The New York Times, con sus 57 años afronta el reto de dirigir uno de los diarios más influyente del mundo. Y ha sido noticia.
Una buena noticia. Al menos ese es el sentido que destilan los amplísimos reportajes que le han dedicado buena parte de los principales diarios de nuestro país.
Para mi que el sólo hecho de que sea noticia el que una mujer dirija algo me chirría. Pero lo vamos a acoger como noticia, por lo excepcional, y como buena por el hecho de que es un reconocimiento al una trayectoria profesional de primerísimo nivel en un mundo muy competitivo.
Pero al traer yo esta noticia a este blog añado algunos prismas más al análisis de la trayectoria vital de esta mujer. Está casada. Tiene hijos. Tiene un perro. Ha escrito un libro sobre su perro, y lo ha hecho recientemente. Y todo eso no ha impedido la buena noticia.
Los análisis-reportajes que he leído estos días sobre ella son, en general, muy laudatorios. Recorren un intenso curriculum profesional lleno de momentos intensos y situaciones informativas que Jill ha resuelto con rigor, brillantez y profesionalidad.
Todos los reportajes aluden a que ella ha quebrado el techo de cristal. Al menos le ha hecho un arañacillo, añado yo. Ha llegado a la cima del reconocimiento profesional al dirigir uno de los diarios más riguroso y prestigiosos del mundo.
La mayoría de las mujeres que deciden ocupar puestos de responsabilidad cuando se los ofrecen (…) lo tienen que hacer apoyándolos en múltiples renuncias que pasan, en la mayoría de casos, por las renuncias personales.
La noticia, la gran noticia, es que Jill Abramson llega a dirigir el New York Times teniendo vida personal, familia y un perro al que adora.
Enhorabuena!!!
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