domingo, 22 de junio de 2008

Una mañana de domingo

Esta mañana Candela y yo hemos bailado mientras Camarón sonaba. Pienso que por años que pasen, por mucho que cambien todas las cosas, incluidas las formas de comunicarse, la música seguirá siendo un vehículo que conectará a las personas, también a las madres y a las hijas. Quiero pensar que músicas sinceras como la de Camarón dentro de 50 años seguirán siendo un espacio de conexión para mi y para Candela.
Una mañana de domingo como la de hoy mismo puede ser insípida y anodina, ya a estas alturas incluso muy calurosa, pero sin duda puede ser un momento y un lugar en el espacio para crear espacios de conexión infinitos.
Cuando yo era muy chica las mañanas de domingo eran de dormir más, de ir a misa, quizás de ver algo de tele...era el padre Mundina, creo, el cura que plantaba miles de macetas...creo recordar que era los domingos por la mañana, pero tampoco estoy muy segura.
Ahora la mañana de mi domingo es de descubrir en los ojos de Candela y en sus reacciones mundos que yo ni imagino, seguramente ni ella siquiera. Apasionante...mejor que el Padre Mundina, con perdon!!!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Soy de los que piensan que sin música el ser humano no sería un ser completo y complejo, porque es un arte, y porque el arte está para comunicarse, para expandir nuestros sentimientos a otras "lindes" o simplemente a otras personas.
Pero lo realmente importante y precioso de ver es cómo se crean esos vínculos humanos y personales, tan personales, como el de una madre y una hija, y que lo transmitas y compartas con nosotros es musicalmente increíble, la próxima vez que escuche al de San Fernando tendré otro sentimiento más en el que inspirarme.
Un besillo para las dos, tengo ganas de veros!

Bruno.

Anónimo dijo...

:) En mercadona no pondrán Camarón seguramente, habrá que adaptarse a lo que venga. En el reflejo de esos ojos seguro que se veía a la madre más feliz del mundo despertando carcajadas brillantes en Candelita, yo también tengo muchas ganas de veros